Isabel, vive “al vuelo”, una historia escrita por Camila Witt
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Etiquetas: bus, controlador de bus, CRÓNICA, historias raras, transporte público
Mi primer viaje en Trole
Las cincuenta personas apretujadas afuera de la puerta del Trole circuito dos me devolvió a la realidad: dejaré de usar el Ecovia y ahora mi nueva forma de transporte después de dejar la bicicleta en el estacionamiento será el Trole.
Gracias a un caballero de terno pude sentarme minutos después de subir, le agradecí en ese momento y le agradecí en silencio mientras en la parada Mariana de Jesús el espacio entre cuerpos desaparecía al ingreso de nuevos pasajeros.
En mi primer día del año usando este servicio las novedades fueron un ciego y un cantante, desde mi asiento compadecía a estos dos personajes mientras cruzaban los corredores, corredores estrechos y llenos de gente a las 8y30 de la mañana.
Estación la Y hasta parada Chimbacalle mi nuevo recorrido encima de un transporte público.
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Etiquetas: CRÓNICA
Odio viajar en Trole y tengo argumentos

Fotografía: Carlos Pozo
Sábado 24 de julio, diez y media de la noche, destino: Plaza del Teatro, concierto Sudakaya.
Grito seguido de empujones, una sola frase provoca confusión, ira, indignación, malestar.
Quienes estamos ya dentro del Trole vemos asustados como una masa de gente intenta entrar por la única puerta abierta de este transporte, el controlador grita “0,50 centavos el pasaje, ¡0,50!” , las miradas de quienes quieren ser pasajeros se enfurecen, se miran entre si y como si lo hubieses planeado empiezan a empujar, el cobrador no piensa dejar que nadie pase así que responde a la reacción en masa con gritos y empujones que llegan hasta una señora con un niño en brazos.
La escena se repite en la siguiente parada, pero ahora el enfrentamiento involucra a los pasajeros que desean salir y que obligatoriamente tienen que usar la puerta que está junto al chofer. Unos salen, otros entran, otros son detenidos y obligados a bajar, quienes salen deslizan con fuerza su cuerpo entre brazos y espaldas.
El corredor del Trole es otro escenario, estaba sentada casi al final y mire con un poco de temor todo el recorrido que tenía que hacer para llegar a la puerta designada por dos verdugos (a un conductor que maltrata de esta forma a sus pasajeros y a un controlador que no le importa más que reproducir las monedas que lleva en los bolsillos a costa de la necesidad de las personas no se les puede llamar de otra forma)
Un momento sentí que me faltaba el aire, escuche el llanto de un niño que luchaba por abrirse paso entre las piernas de quienes entraban y quienes salían, en ese momento el miedo se transformó en ira.
Fue el peor viaje de mi vida, ahora puedo argumentar el porque ODIO viajar en Trole. Razones:
- Vi como quienes tiene un poco de poder abusan de él y lo usan a su favor sin importarles nada.
- Fui testigo de la humillación que niños, hombres y mujeres sufrieron al tener que quedarse fuera del Trole por no tener 0,50 centavos.
- Realmente es inhumano que por una puerta de dos metros humanos entren 15 personas al mismo tiempo que salen 5 por el maldito capricho del conductor de facilitarle la tare a verdugo.
No podemos permitir que nos traten así, ¿por qué en una ciudad tan grande sólo hay buses hasta las ocho? ¿Después de las siete muchas personas tiene que esperar más de veinte minutos en las paradas expuestos a un asalto? ¿Por qué tenemos que conformarnos en viajar aplastados en el Ecovia o en el Trole? Necesitamos que mejore el sistema de transporte público, si no protestamos seguiremos siendo victimas de chóferes irresponsables e inhumanos, de asaltos en las paradas de bus, de carreras de buses. ¡Protestemos!
Publicado por Gabiru en 20:20 1 comentarios
Etiquetas: CRÓNICA
Fobia
No soporto el ruido, no se que es más intolerable si el sonido de esa horrible melodía amplificada por viejos parlantes o el torck torck trock de una chatarra pintada de rojo y blanco circulando por la Seis de Diciembre.
Busco alguna manera escapar del ruido sin tener que bajar, y tu me ayudas tapando mis oídos con tus manos, no lo logras. Sin importar cuanto esfuerzo haga empiezo a desesperarme, necesito bajar. Creo que he descubierto una fobia, tengo miedo, pánico a estar encerrada en bus viejo que emite de cada una de sus latas un estruendo, tengo fobia al ruido fuerte, tengo fobia a pensar que tendré que esperar doce cuadras para poder huir de él.
¿Y si después de las doce cuadras se queda impregnado en mi y lo sigo escuchando? Tomo tu mano y salgo corriendo, mientras se aleja de mi siento pena por los cuatro pasajeros que con la mirada perdida decidieron no dejar sus asientos porque ya están acostumbrados a que el leitmotiv de su viaje sea ese.
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Etiquetas: CRÓNICA
Un nuevo significado para el verde

Después algún tiempo de dejarme llevar por la comodidad de un automóvil vuelvo nuevamente al bus. No tuve que planear en mi mente el camino más seguro y corto para llegar al Terminal Quitumbe ya que lo conozco de memoria; y aunque he escuchado infinidad de sugerencias de cómo llegar más rápido decidí tomar un libro del dramaturgo Marcos Rosenzvaig y disfrutar de mi viaje acompañada de su obra.
En el trole no preste atención a ningún pasajero, no me desespere por llegar, concentre mi mente en mi lectura y así el cruzar Quito se hizo más corto... la historia de Hassan y Ada salvo lo que casi siempre es un tormento.
Camine por breves minutos con mi libro en la mano por el Terminal Quitumbe hasta llegar al bus interprovincial que me llevaría a Ambato, en la puerta del bus me recibió una muy conocida voz que desde que dijo: que si no cambian las condiciones en el fideicomiso a partir de junio se empezará la explotación del Yasuní ITT, dejó de ser de mi agrado (no es que antes lo era al cien por ciento).
Cuando me acomode en mi asiento me resigne a detener mi lectura por el alto volumen de la televisión y los aplausos de algunos pasajeros, “tranquila” me dije, “máximo hasta Tambillo durará la señal y no tendrás que escuchar la larga cadena sabatina”.
En ese momento sentí la palma de una mano sobre mi hombro “vamos compañerita, muy bien apoyando la revolución”, obviamente no respondí con una sonrisa, más bien puse cara de asombro, pero enseguida me di cuenta que el culpable de esta confusión fue mi compañero de viaje con pasta verde que descansaba sobre mi rodilla.
El resto del viaje escuche entre los pasajeros dos posiciones distintas aquellos ambateños que viajan con las ganas de volver a su ciudad y otros llenos de color verde que por infinidad de razones asistirían a los festejos del presidente.
Cuando baje del bus tuve que caminar como quince minutos para poder encontrarme con mi papá pues fue imposible llegar hasta el Terminal de Ambato, lo primero que mi padre vio fue mi libro color verde “están llenando las calles con propagandas del Gobierno no”, ¿acaso ahora todo lo verde, hasta mi inocente libro, tiene que ver con Alianza País?
Publicado por Gabiru en 12:07 2 comentarios
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¿Cómo llegar al Terminal Sur?

Es sencillo, pero se necesita algo importante para soportar el viaje hasta al Terminal, paciencia. En la estación norte del trole es necesario tomar el circuito C. Advertencia no hacerse ilusiones con lo que promete este circuito: “Circuito C2 servicio express realiza paradas en La Colón, Plaza Grande, Cumanda, Villaflora y el Recreo”, este trole repleto de gente recorre todas las más de veinte paradas y definitivamente no cumple con su carácter de express. Pero eso sí, aproximadamente después de una hora y media el usuario del Trole Bus llegará al Terminal Quitumbu.
Una hora y media llena de frenazos que obligan a caer en la espalda del compañero de transporte, tiempo en el cuál los afortunados pasajeros que van sentados lo aprovechan en su mayoría para dormir, una hora y media suficiente para hacer nuevos amigos de quienes nunca recordaras su nombre pero sí que se dirigían a Riobamba, a Santo Domingo o a Ambato, y quien deseaba viajar a Esmeraldas será realmente inolvidable, pues recién en la parada El Calzado se enteró que de debía tomar el bus en el Terminal Norte.
Publicado por Gabiru en 10:31 0 comentarios
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Tres horas y veinte y cuatro minutos de Quito a Ambato
Decidirse a viajar en bus fuera de la ciudad no es una decisión fácil, sobre todo para mí que conozco el maltrato directo e indirecto que recibimos los pasajeros que nos trasladamos a Ambato en el objeto de estudio de este blog: El Transporte Público. A pesar de ello una vez más como todas las semanas decido tomar un bus en el Terminal de Quito, desde ahí ya empieza la odisea, no una muy grave cuando se conoce el camino de ese laberinto, bajar gradas, caminar recto, rápido sin detenerse, cuidado los baños no son seguros, la maleta es mejor llevarla adelante, bajar gradas, virar a la izquierda, rápido la primera salida, pagar veinte centavos (pausa, primera interrogante: ¿se invierten esos centavos en el mantenimiento y la seguridad de este terminal?), continuemos, camino hacia la parada 19, me subo al bus, bien, primer tramo superado.
Son las 12:14, a las 14:14 estaré en Ambato siendo optimista… El bus sale casi vacío, los vallenatos son interrumpidos por el inicio de una de las películas de Jan Clon Ban Dan que se proyecta en la pequeña pantalla del bus, reclino mi asiento con la esperanza de poder dormir “recorran las cortinas, señor agachece no sea malito” son las palabras del controlador. Perdón por la ingenuidad pero no puedo dejar de preguntarme ¿qué pasa? E intento acercarme a la ventana, “reinita no se asome a la ventana pues, no ve que vamos a pasar por el Trébol (ahora es prohibido que los buses interprovinciales circulen por este lugar) y hay chapas”. Cerré la cortina y me convertí en cómplice del conductor y su controlador.
Después de más de media hora me percató que el bus recorre las calles del sur de Quito, ¿por qué?, claro a recoger más pasajeros, pero no, en realidad lo que recoge son vendedores que por breves 12 minutos se pasean por el estrecho corredor del bus ofertando sus productos. Al fin el bus arranca y un fuerte olor a comida viene de uno de los asientos, apresurados los pasajeros abren las ventanas, no es suficiente y una considerada señora expande desodorante ambiental.
Ya llevo tres horas y siete minutos en el bus, estoy cerca del Parque Industrial y el decidió conductor, decidió a seguir violando las leyes, ingresa a una gasolinera, quejas recibidas por parte de pasajeros: NINGUNA.
El relato presentado es una pequeña historia real sobre lo que ocurre en el Transporte Público Interprovincial, los siguientes relatos estarán documentados por videos y fotografías de aquellas pequeñas pero molestan peripecias de las que somos victimas los pasajeros.
Publicado por Gabiru en 9:53 1 comentarios
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