No ir en bus puede ser más peligroso




Una noche de miércoles (como lo dicen al inicio de muchas películas navideñas) en víspera de navidad decidimos tomar el carro y dejarnos llevar por la carretera hasta nuestra ciudad. No me atrae manejar y para ser sincera tampoco he aprendido hacerlo así que fui una vez más una pésima copiloto para mi amiga quien con serenidad manejó durante dos horas y media de Quito a Ambato.

El viaje en carro es diferente, escuchas música, conversas y disfrutas del oscuro paisaje, una que otra vez criticas la imprudencia del vecino de carretera y enderezas a ratos el cuello mientras te reclinas en un cómodo asiento.
Note que mi amiga sentía un poco de nerviosismo cada vez que un bus intentaba rebasarla, como frecuente usuaria del transporte público interprovincial entendía que era lógico, con frecuencia estas inmensas bestias (así se ven en la noche si son comparadas con los pequeños automóviles) se apegan tanto al carro vecino que poco y falta para producir un choque.

Después de hora y media de viaje una hilera de carros nos detuvo, el choque de un camión y un bus de la flota Imbabura eran los causantes de la espera, la escena era triste, tal vez no nos conmovió lo suficiente por ser lo común de las carreteras.

El sonido dela ambulancia aún nos acompañaba cuando un bus -extraño pero cierto- de la misma cooperativa nos rebasó. Durante diez minutos estuvo frente a nosotros y miramos con poco asombro pero llenas de indignación como curvaba, como se pasaba con normalidad al carril contrario y como rebasaba a los pequeños autos...se perdió en la oscuridad del camino esperemos que únicamente se haya perdido de nuestra vista y que no sea la causa de la perdida de otra vida.

El Ecovia a oscuras

Entrar a la estación del Ecovia me causó como nunca total desconfianza, la oscuridad no me permitía ver a las cinco o seis personas que esperaban y que se habían acostumbrado ya a ver entre sombras. Fue como entrar al teatro Ambato cuando proyectaban películas pero sin el muchacho que enfoca los asientos con una linterna. Me ayude con la la luz del celular y me arrime al vidrio resignada a la oscuridad.

Sentí un leve movimiento ajeno a mi cuerpo justo en mis pies, era un joven, bueno creo que era joven no podía verlo claramente, que se había sentado a esperar. Después de unos minutos todos concentramos nuestros ojos en la entrada de una señora gorda que se ayudaba con las manos para no tropezar.

Las luces de los carros que pasaban por las 6 de Diciembre nos obligaba a todos a recorrer la estrecha estación para mirar los rostros de quienes eramos cómplices de ese momento a oscuras.

“Lo más difícil fue introducir la moneda” dijo una señorita con uniforme de banco, unos tres se rieron del comentario y creo que los demás sonreímos. Derepente el guardián de la estación encendió una linterna y enfocó la cara de cada uno de los que esperábamos, la señora gorda renegó asustada “Qué le pasa”, “Es por seguridad señora”, por seguridad me sentí por unos momentos como una delincuente capturada por al justicia. “Señor guardia por seguridad encienda una vela”.

El mejor lugar para recordar


Indefinidos son los pensamientos que nos acompañan mientras viajamos en bus. En mi corto recorrido en la Ecovia de mi casa al trabajo decidí preguntarle a mi compañero de asiento “señor en qué piensa”, me miró sorprendido, luego sonrió y me dijo “no se”, miró a la ventana y me lo confesó “no se exactamente en qué pienso, mi hija mañana viaja a Colombia a un curso y eso me preocupa, además mi ex esposa me ha pedido que hablemos hoy en la tarde y eso me preocupa aún más, también pensaba en mis zapatos, me aprietan un poco”.

Mi corta pregunta “señor en qué piensa” desató un monologo protagonizado por mi amable compañero de Ecovia, me contó de su ex esposa, de su divorcio, de sus tres hijos, habló de su ex esposa otra vez, de su blusa blanca que quemó mientras discutían por última vez. Yo me baje en la parada de La Paz él llegaría hasta la Casa de Cultura y seguiría pensando en su esposa.

Cuántos pensamientos serán parte del bus, cuántos buses habrán sido el escenario de decisiones importantes. En ese tiempo que nos dejamos llevar por un rectángulo de metal con ruedas pensamos, pensamos y pensamos, pero existen unos pensamientos que creo son más recurrentes, los del recuerdo.

El bus es el mejor lugar para recordar.

La Espera

El pega payasos

No puedo ni imaginar que un pasajero empuje a un sonriente payaso e impacte un puñetazo contra su cara, cuando escuche al protagonista reírse mientras contaba la historia sentí rabia y decidí contar la historia:

“Siempre es a mi, siempre” repetía el joven de ojos claros mientras se fumaba un cigarrillo, lo analice con cuidado para entender al payaso, o como él aseguraba a todos los payasos que se suben a los buses donde él ha viajado, y no encontré ningún rasgo que invite a la burla, creo que simplemente el payaso decidió tocarle el hombro y repetir su chiste refiriéndose a él por azar.

Pero el joven no se río advirtió al hombre maquillado con una nariz roja que no lo moleste pero el payaso continuó no por mucho tiempo porque enseguida sintió el puño del molesto joven en el ojo, la víctima no era un dulce payaso era un “payaso” con dos grandes senos de plástico colgados al frente y una enorme nalga no cubierta por una falda de mujer. La imagen de este payaso sin duda no es nada respetuosa ¿pero merecía ser golpeado?

Lo más extraño de esta historia es que Javier el protagonista volví a pegar a un payaso meses después.

Los tipos de buses



Los turísticos.- aquellos que te permiten leer plácidamente, los que podrían convertirse en una original pasarela móvil donde las modelos no tendrían dificultad de caminar de un lado a otro debido a la lentitud del bus. El chófer tiene un objetivo: pasearte por las amplias y angostas calles de Quito permitiéndote observar la ciudad con ojos de turista. Este tipo de bus te hace desear lanzarte por la ventana para apenas trotando poder rebasarlo.



Los tipo bar.- aquellos que no te permiten escuchar ni tus pensamientos, la música que detestas se escucha en cada asiento y te obliga a taparte los oídos. La misión del chófer: inculcarte el odio por los vallenatos y hacerte hablar a gritos por el celular.



Los atrasados.- aquellos que no paran ni a los pasajeros ni delante del semáforo en rojo, acelerar y curvar rebasando son las características de este bus que transporta niños y ancianos que apenas y logran sostenerse. A momentos disfrutas de la velocidad sientes como el viento acaricia tu rostro pero después de los cinco minutos sientes nauseas y se te atora le grito hacia el conductor por miedo a su reacción. El chófer de este bus solo busca llegar a su destino sin importar las consecuencias, maltratar a sus pasajeros y se divierte jugando con los nervios de las señoras que aprietan el rosario.




Los repletos.-
aquellos que no permiten a sus pasajeros respetar la comunicación proxémica, no se diferencian de los que están sentados, parados o asfixiandose, confundes tu mano y la posas en la cintura de un desconocido porque pensando que era la tuya, alzas el cuello entre las incontables cabezas y respiras. El bus frena pero toda le gente sigue en el mismo lugar, cuando alguien se baja suben tres más y el controlador repite las mismas palabras “siga siga si hay espacio acomodese”. El sueño del chófer ganar el record guiness transportando el mayor número de pasajeros.

¿por qué hablar del bus?


Cada espacio cerrado se convierte en un mundo, los buses son como pequeños cubos como aquellos construidos en la vida del ahorcado, el cubo llamado bus aveces asfixia, otras incomoda, otras relaja, es un mundo al parecer simple pero en realidad complejo.

En este mundo que se moviliza por un mismo camino más de treinta veces diarias es parte de la vida de infinidad de personas, se convierte en el mundo del estudiante que va al colegio, del profesional que va al trabajo y del que simplemente va.

Es el único espacio que no es de nadie, es el único territorio que no está marcado en este se convergen roqueros, ejecutivos, niños, liberales, inseguros, idealistas, tú y yo.

Hablar del bus es hablar de una parte del mundo urbano, es hablar de las personas, es hablar de los sentimientos que en este se generan, de los miedos, de la prisa, por eso es importante hablar del bus.